viernes 4 de noviembre de 2011

Profundo, humano, maravilloso, Yasunari Kawabata

Riqueza sensual, toda la majestuosidad de la cultura japonesa en la narrativa de este Premio Nobel. Sublime, Yasunari Kawabata.

«Tenía una belleza enfermiza, en la que se podía presentir un futuro dedicado a dar placer a los hombres».
El Anillo



Perry Gallagher

La casa de las bellas durmientes *

"Los ojos cansados advirtieron que en los lóbulos de las orejas había el mismo matiz rojo, cálido y sanguíneo, que se intensificaba hacia las yemas de los dedos. Podía ver las orejas a través del cabello. El rubor de los lóbulos de las orejas indicaba la frescura de la muchacha con una súplica que le llegó al alma. Eguchi se había encaminado hacia esta casa secreta inducido por la curiosidad, pero sospechaba que hombres más seniles que él podían acudir aquí con una felicidad y una tristeza todavía mayores. El cabello de la muchacha era largo, probablemente para que los ancianos jugaran con él. Apoyándose de nuevo sobre la almohada, Eguchi lo apartó para descubrir la oreja. El cabello de detrás de la oreja tenía un resplandor blanco. El cuello y el hombro eran también jóvenes y frescos; aún no mostraban la plenitud de la mujer. Echó una mirada a la habitación. En la caja sólo había sus propias ropas; no se veía rastro alguno de las de la muchacha. Tal vez la mujer se las había llevado, pero Eguchi tuvo un sobresalto al pensar que la muchacha podía haber entrado desnuda en la habitación. Estaba aquí para ser contemplada. Él sabía que la habían adormecido para este fin, y que esta nueva sorpresa era inmotivada; pero cubrió su hombro y cerró los ojos. Percibió el olor de un niño de pecho en el olor de la muchacha. Era el olor á leche de un lactante, y más fuerte que el de la muchacha. Era imposible que la chica hubiera tenido un hijo, que sus pechos estuvieran hinchados, que los pezones rezumaran leche. Contempló de nuevo su frente y sus mejillas, y la línea infantil de la mandíbula y el cuello. Aunque ya estaba seguro, levantó ligeramente la colcha que cubría el hombro. El pecho no era un pecho que hubiese amamantado. Lo tocó suavemente con el dedo; no estaba húmedo. La muchacha tenía apenas veinte años. Aunque la expresión infantil no fuese por completo inadecuada, la muchacha no podía tener el olor a leche de un lactante. De hecho, se trataba de un olor de mujer, y sin embargo, era muy cierto que el viejo Eguchi había olido a lactante hacía un momento. ¿Habría pasado un espectro? Por mucho que se preguntara el porqué de su sensación, no conocería la respuesta; pero era probable que procediera de una hendidura dejada por un vacío repentino en su corazón. Sintió una oleada de soledad teñida de tristeza. Más que tristeza o soledad, lo que le atenazaba era la desolación de la vejez. Y ahora se transformó en piedad y ternura hacia la muchacha que despedía la fragancia del calor juvenil. Quizás únicamente con objeto de rechazar una fría sensación de culpa, el anciano creyó sentir música en el cuerpo de la muchacha. Era la música del amor. Como si quisiera escapar, miró las cuatro paredes, tan cubiertas de terciopelo carmesí que podría no haber existido una salida. El terciopelo carmesí, que absorbía la luz del techo, era suave y estaba totalmente inmóvil. Encerraba a una muchacha que había sido adormecida, y a un anciano."

*
Gabriel García Márquez, gran admirador de la narrativa de Kawabata, se inspiró en ella para escribir el cuento titulado “El avión de la bella durmiente”, escrito en 1982, y posteriormente, su novela “Memoria de mis putas tristes”, publicada en el año 2004.”


Jardines de Hase dera (Templo de los niños perdidos)
Kamakura


Lo bello y lo triste

Cuando se cansaba de escribir o cuando una novela no progresaba, Oki se tendía en un sofá ubicado en la galería vecina a su estudio. Por la tarde solía dormir allí por espacio de una o dos horas. Había contraído ese hábito durante los últimos cinco años. Antes salía a caminar en lugar de echar aquellos sueñitos; pero después de tantos años de residir en Kamakura se había familiarizado demasiado con los templos vecinos y hasta con las colinas de la región. Por otra parte, como se levantaba temprano, siempre hacía una breve caminata por la mañana. Una vez despierto, no podía remolonear en la cama. Además, prefería estar lejos cuando la criada limpiaba la casa. Antes de cenar hacía otra larga caminata.

La galería vecina a su estudio era amplia: en un rincón había un escritorio y una silla. Oki escribía allí o en la mesa baja de su estudio, sentado en el suelo cubierto de esteras.

El sofá de la galería era muy cómodo. Cuando se recostaba en él y estiraba los miembros, todas sus dificultades parecían desvanecerse. Mientras escribía una novela tenía tendencia a dormir mal de noche y a soñar con su trabajo, pero en el sofá de la galería no tardaba en caer en un sueño profundo que borraba todo. De joven nunca había dormido siesta. Con frecuencia dedicaba la tarde entera a recibir visitas. Escribía de noche; por lo general desde la medianoche hasta el amanecer. Ahora que escribía durante el día, había adoptado la costumbre de dormir un rato, pero no a hora fija. Se tendía en aquel sofá cada vez que no avanzaba en su trabajo. A veces lo hacía de mañana, otras veces casi al atardecer. Muy pocas veces sentía que la fatiga estimulaba su imaginación, como en los tiempos en que trabajaba de noche.

“Mis siestas deben de ser un síntoma de envejecimiento”, pensaba Oki. Pero el sofá era mágico.

Cuando se recostaba en él, se dormía y despertaba renovado. No era raro que en sueños encontrara un camino que lo sacara del atolladero. Un sofá mágico.





Mil grullas


"...Kikuji sacó los tazones y otros utensilios para el té de unas cajas del rincón. Recordó que la noche anterior la joven Inamura los había utilizado, pero los sacó de todas maneras.
Las manos de la señora Ota temblaban. La tapa tintineó sobre la tetera.
Ella se inclinó para levantar el medidor de té de bambú y una lágrima humedeció el borde de la tetera.
–Tu padre fue bastante bueno como para comprarme esta tetera.
–¿De verdad? No lo sabía.
Kikuji no halló nada desagradable en el hecho de que la tetera hubiera pertenecido al esposo de la mujer. Y no pensaba que sus palabras fueran algo raro; sólo las había dicho.
–No puedo acercártelo. –Ella había terminado de hacer el té. –Ven a buscarlo.
Kikuji se aproximó al brasero y tomó el té allí.
La mujer cayó en su regazo como si se desmayara.
Él le rodeó el hombro con el brazo. Temblaba, y su respiración se volvía cada vez más tenue. En sus
brazos, ella era tan tierna como un bebé.
(....)
La señora Ota tenía al menos cuarenta y cinco años, unos veinte más que Kikuji, pero logró que él olvidara su edad cuando hicieron el amor..."



"La literatura no hace sino registrar los encuentros con la belleza"

Yasunari Kawabata
(Osaka, 11 junio 1899 – Zushi , 16 abril 1972)

31 comentarios:

Adriana Alba dijo...

No lo conocía...pero ya me enamoré, es el tipo de escritura que me gusta, donde el autor te envuelve en tenues velos y mágicamente "como su sillón" vas desapareciendo hasta formar parte de su paisaje y cuando regresas al punto de partida ya no eres la misma....

Hermososo dulce REM, pronto me contactaré con su literatura.

Un abrazo grande y siempre agradecida por tu cercanía.

GOGO dijo...

mas que grato para los sentidos el aporte que nos regalass..

lujo el visitartee..!!

mi cariñoo siempree..!!

zayi dijo...

Una entrada hermosa...como todas las que haces.
No lo conocía. De los asiáticos, sólo he leído a Kensaburo Oé, a Lee y a Yukio Mishima. La literatura de estos es totalmente distinta...es menos sensual, detallista y hermosa.
Me han quedado ganas de leer más.

Un besito, linda.
Gracias por este regalo.

Luis dijo...

Gracias por compartirlo, en ocasiones nos perdemos lo mejor de esas otras latitudes por no saber donde encontrar.
Por cierto encontré dos o tres frases que me resultaron absolutamente vivenciales. ¿Es que este señor ma habrá conocido de algún lado?, de seguro no y es solo que la literatura y la vida son maravillosamente iguales en todos lados.
Un abrazo allende las montañas.

Adal El Hippie Viejo dijo...

Apreciada y querida Rem !

Hace mucho que no ando por aquí...veo que su sensibilidad, buen gusto y delicadeza continúan intactas como cuando era un lector asiduo a su precioso blog.

Bella entrada sobre un autor- que desconozco- donde manifiesta una delicadeza escritural que abrazan los sentidos para conectarlos a una ilusión que huele a pasión y vida.

Me voy distinto a cómo llegué-y más con la bella canción que suena en este momento "Knocking on heaven's door"(éramos tan jóvenes, jeje)-

le dejo un abrazo Grande-color auriazul-
cargado de buenos deseos !

Adal

permítame dejarle un saludo aquí a nuestra querida amiga en común Zayadith Hernández.

el oso dijo...

¡Excelente! Gracias por traerlos. Siempre regalando sublimidad!
Besos

Eva Magallanes dijo...

Gran escritor que nos traspasa la fina percepción de la belleza que a Occidente muchas veces se le escapa. ¡Quiero tener un sillón mágico como el suyo!
Y contenta estoy de estar por aquí de regreso!... en algo se asemeja a las caminatas de Yasunari.
Un abrazo grande para ti linda Rembrandt!

Cartas en la noche dijo...

¿Sabes?
Cuando voy a una casa, suelo fijarme mucho en la biblioteca, cuyos múltiples senderos son -quizá- la única forma en que alguien habla de sí mismo sin dejarse llevar por el juego de las ocultaciones. Yo me adentro en la tuya con una comodidad extrema, tal vez porque en ella me sorprenden de continuo resplandores desconocidos que, sin embargo me resultan extrañamente familiares, y otras veces textos sobre los que yo mismo me he columpiado tantas veces que ya son cicatriz. Éstos, en concreto, los desconocía, pero no me ocurre lo mismo con la sensibilidad amorosa japonesa, que dibuja a la mujer en permanente disolución en el amado, muy en la línea -o casi- del misticismo barroco...

Cartas en la noche dijo...

Ah, se me olvidaba decir que colgaste estas palabras el dí de mi cumpleaños...eso si es un regalo para no olvidar...

VÉU DE MAYA dijo...

Rembrandt,querida amiga!
Tenho de te confessar que quando era universitário, devorava livros e casas de fados. Agora leio bem menos e nunca li nada deste prémio Nobel Japonês...mas te garanto que o meu primeiro gesto quando amanhã for à livraria será comprar um livro dele, se possível a obra...donde tiraste este texto tão puro de vivência fenomenológica e existencial-senão seria esse que compraria. No meu próximo comentário em nova postagem tua, te escreverei algo sobre ele. Quanto à tua sensibilidade e finura nas escolhas que fazes nos domínios da arte e da lieratura, só me apetece felicitar-te pelo sentido de beleza e de profundidade que pões nas coias. Grato pelos teus comentários carinhosos nos meus blogues, pois os sinto como totalmente genuínos...Gracias, querida amiga Rembrandt...um placer estar aqui te visitando com todo o carinho que me mereces.

Um abraço carinhoso e muitos bjinhos pra vc.

Véu de Maya

VÉU DE MAYA dijo...

Não ligues às gralhas no texto...obrigado.

bondearte dijo...

Eu não conhecia este esritor,
porem, amor, ternura e afetividade são universais.Eu gostei imensamente da sua literatura.
Minha querida Rembrandt, sua senssibilidade e sua ternura me encantam cada dia mais:)
Obrigado por compartilhar conosco teu talento e ternura.
Grande beijo e muitos beijinhos,
Bom final de semana!!
Paulo
Paulo

Mariano dijo...

Como amante de la cultura japonesa esta vez voy a decir que SI! lo conocía! jajaja era hora no que conozca algo de lo que publicas...Sinceramente no soy muy amigo de este tipo de narrativa, pero debo aceptar que te envuelve y te lleva a un nuevo mundo con unas simples lineas....

increíbles palabras...

Gracias por compartir como siempre..

JOAQUIN DOLDAN dijo...

muy bueno..esto y todo el blog

ángel dijo...

Lo bello y lo triste, las campanas en el año nuevo de Kyoto, dos mujeres y la memoria del presente.

Gracias, Rembrandt, por recordármelo.


Saludos...

Rubén Muñoz Martínez dijo...

Interesante espacio, cargado de palabras significativas y silencios enormemente sugerentes.

Saludos.

Saudades da volta dijo...

Querida Remy:
Aquí estoy otra vez en tu casa, y que te digo, maravillado por tus aporte, la música, lo que hoy me enseñaste de Gabo, de las putas tristes.
Te das cuenta porque es bueno tomarse los matecitos con vos?
No te olvidés, que podés entrar sin golpear la puerta, sólo entrá y buscá las galletitas.
Un beso
Luis Carlos
PD: Gracias por estar siempre

Seña dijo...

BIEN POR EL BLOG!

Si te gusta escribir y leer te recomiendo visitar:

tucasaescomala.blogspot.com

Y si te gusta leer poesía, etc; aquí puedes descargarte una revista gratis!

http://difundetupalabracomalense.blogspot.com


Sigue escribiendo y leyendo! 

DEMOFILA dijo...

Como siempre interesante e ilustrativa entrada, no he leído nada de autores asiáticos, me ha gustado mucho tu entrada, creo que leeré algo de ellos, gracías por compartir.
Dices que todo lo que se desea se consigue, con vuestra amistad deseo recuperarme totalmente lo antes posible.
Besos

ángel dijo...

Gracias por tus comentarios que tanto aprecio en mis dos blogs. Siempre es muy grato volver a tu casa.


Saludos...

moderato_Dos_josef dijo...

Sin duda un magnífico escritor kawabata. Me fascina lo suave que escribe y lo bien que describe los sentimientos. Apenas he leído algo de él, voy a volver a retomarlo. Necesito aprender de alguien realmente bueno y Kawabata lo es.
Un placer visitar tu blog.
Por cierto, si deseas leer algún relato o cuento corto visita mi blog; tal vez encuentres algo que te guste o tal vez no...
Te dejo un abrazo, josef.

JOAQUIN DOLDAN dijo...

lo buscaré

gracias

Saudades da volta dijo...

Querida Remy:
Maravilloso aporte, gran regalo que das para los que nos gusta seguirte.
Kawata me deja picado, pues nunca antes había tenido la posibilidad de tenerlo tan cerca.
Un beso para vos, y como siempre: Encontrarás, si no estoy, agua caliente y yerba mate en la cajita de metal que está encima de la mesa. Hoy no compré galletitas

Te beso,

Luis Carlos

Eva Magallanes dijo...

Yo también te quiero y así, en y desde la virtualidad, intuyo y se de tu bella sensibilidad. Por eso siempre es grato recibir tus visitas y visitarte.
Abrazos!

bondearte dijo...

Passei para deixar um beijo fraterno:)
Paulo

FRANCISCO PINZÓN BEDOYA dijo...

De tiempo en tiempo me detengo o repito o recalo en tu BLOG, porque esencialmente sé que voy a sentir la belleza en todo su esplendor... Coincidencialmente estuve leyendo en estos días a kawabata y él me llevó a mis putas tristes... y (increíblemente) repasé mis notas de Lolita, tal vez como en la sensación alegre y afectuosa del amor en sus múltiples y miles de apellidos... Tal vez es en el ser profucndo donde éste habita... y en tus líneas haces una exuisita selección que me encantó

Un abrazo desde Medellín...

Antonio Porpetta dijo...

Gracias por tus palabras, tan cálidas. Tu blog es de una belleza apasionante. Hay mucha sensibilidad y mucho espíritu poético detrás. Felicidades!
Uh beso desde Madrid.

fgiucich dijo...

Gracias por acercarme a uno de mis autores preferidos. Abrazos.

GAB dijo...

Amiga, tu no lo sabes pero estoy leyendo una correspondencia de Kawabata y Yukio Mishima, ademas de que hace poco compre un juego de Go para ir intentandolo jugar mientras leo el maestro de Go de Kawabata. ¿Jugamos? :)))))


Abrazos y besos hasta el Sur argentino.

DEMOFILA dijo...

Hola, vengo a agradecerte tu agradable visita, me ha encantado que lo hayas hecho.
Efectivamente el amor da a veces mucho dolor, pero lo compensa las alegrías que da por otro lado, sin amor no se puede vivir porque el amor es el motor de los corazones.
Besos

rosana dijo...

A veces sobran las palabras.
la lluvia cae en mis ojos
¿o no es la lluvia es el llanto?
recuérdamelo mañana cuando yo te este amando.
un saludo Joaki cañadas...