"El sabio Orgambide sabe entrar, sin hacer tango, en la marea de los recuerdos"
Gabriel García Marquez
Gabriel García Marquez

Baila, mujer, gira entre los espejos que repiten tu imagen.
Baila, amor, deja que tu padre mire el reloj, en vana pretensión de encerrarte en el tiempo.
Baila conmigo, mientras el húsar, tu prometido, afina su bigote con un gesto feroz, mientras se acerca a mí con esa mala fiebre de los celos y me arroja su guante.
Baila, baila entre los espejos, los abanicos, las mujeres, las columnas, el jarrón de la China, las medallas de los embajadores, los perfumes, los murmullos.
Baila, con tus quince años apretados a mí ahora y mañana cuando avance por la niebla del bosque entre esos hombres enlutados y tristes, cuando atraviese con mi sable el corazón del húsar.
Baila ahora, mujer, antes de que tu padre se desmorone como el muro que cae por el fuego de la artillería, antes que tu madre sea una mortaja blanca que se pudre en un apacible y bello cementerio al que llevas tus flores.
Baila, querida, antes que las otras parejas se conviertan en humo y ya no pueda decirte amor. Baila, baila, porque ya empieza a destrozarse el cortinado, las tapicerías de la casa, ya entran los buhos por la ventana, ya los violines dejan de tocar, ya te mueres, mientras yo, veinte siglos después te recuerdo y te amo, el que baila contigo esta noche, entre los espejos que repiten tu imagen .
El baile
de Historias cotidianas y fantásticas.

"...Triste, reaccionario, niño, amor, basta, déjame, glotón, vamos a casa. En la casa del cerro (herencia de mi padre, era muy rico ¿sabes? déjame, loco) el hombre cayó abrazado a la mujer que jugaba a resistirse, a ceder, al juego de la señora y el doctor, cayó sobre la cama inmensa de kilómetros de exilio, cayeron vestidos todavía, desnudándose, mordiéndose, besándose, la mulata de Baudelaire, mi negra, mi Cara de Tango, macho sombrío, triste, reaccionario, ella cerrando los ojos, concentrándose en el puro goce de ese orgasmo imprevisto, fugaz, perdóname, Tango, perdóname, Macho, ahora te toca a ti. Se abrió la cueva húmeda. Pase mi rey, pase mi huésped, entra mi negro, mátame.
Él estaba acostado en la blanca cama de espuma, con la mulata que había nacido en Pekín porque su padre era embajador -espérame tantito ¿quieres?- y ella seguía hablando desde el baño, orinando su dulce miel como un verso de Neruda, volvía bamboleándose, mira a tu novia ¿te agrada tu novia? hablando como una popi, paseándose desnuda por la recámara, excitándolo, contándole sus viajes por el mundo, las brujerías de su madre negra que su padre se robó en Jamaica. Era muy racista el güero, nunca me pudo querer.
Mi padre, el padre, el Padre de los pobres: ella quería que le contara historias de Perón. Estaban desnudos, saciados de la primera vez, fumando y tomando agua mineral, para que la segunda vez fuera mejor, más amistosa, no ese relámpago de destrucción al que se habían entregado en la casa del cerro. Dos veces, dos muertes.
La primera vez, dijo el hombre, yo no entendía, era un pendejo, un estudiante muy humanista, muy antifascista, claro, muy pequeño burgués, una buena conciencia; la segunda no quise equivocarme, quise creer en el Padre ¿entiendes? Ser como todos, fundirme en ese Todo como tú en el Zen. Mi padre era un viejo, dijo ella, un podrido viejo cargado de medallas. Cuando dejó a mi madre, ella se ahogó en el mar. ¿Por qué te cuento esto? No me gusta hacer tango. Cántame un tango, cántale un tango a tu novia fea, fea, fea, pidió y se echó a llorar porque ahora era una niñita sola en el mundo, no era la Diosa ni la mulata de Baudelaire, sino una pobre muchacha pidiendo que le cantaran un tango. ¿Quieres? Sí, dijo él y le cantó el tango de la casita de mis viejos y otros tangos con patios y mujeres enfermas y jazmines. Todo eso está muerto, pensó. Pero él no estaba muerto, estaba acariciando los hermosos pechos de su amiga, las caderas inmensas, el sudor de los muslos, trepando por ella como por el Árbol de la Vida que tenía en su cuarto, bebiéndosela, emborrachándose de su boca, del suave pulque de su vagina. Mi rey, gimió ella y se quemaron juntos otra vez y se durmieron y despertaron abrazados y con frío.
Sí, es lo que vi, dijo el hombre, vi a la gente calentándose con las fogatas, toda la noche, esperando a su padre, al General, al Macho. Yo estaba con ellos, pero no era uno de ellos ¿entiendes? El Espía de Dios. El poeta es el Espía de Dios, dijo ella. No soy poeta. Sí, lo eres dijo la mujer lamiéndole el vello del pecho, succionando las tetillas del hombre porque ahora soy tu niña ¿quieres? bajando hasta el sexo de su amigo, su hermano de la noche. Él miró la cabeza de la mujer allá abajo, la boca, la mata del pelo oscilando en un movimiento loco de polea, en una frenética negación, su propio pene como un péndulo de delirio. Mi rey. Mi negro. Y otra vez cabalgaron los dos. El caballo, la yegua negra en un campo de incendio. Mi rey. Mi negra. Ven. Claro que voy, espérame. Los cuerpos quedaron extenuados. La madrugada empezaba a filtrarse por las ventanas, el día, la certidumbre de despertar. El hombre miró a su amiga que dormía.
Oyó tangos de Buenos Aires, tangos de la memoria, tangos, tangos, tangos de cuando era demasiado joven, cuando la revolución era una palabra, un improbable porvenir y no esos militantes entre los que no estaba, sabiendo que esa sería su condena, su muerte, el equívoco síntoma de su vejez en el momento de escribir su análisis político de la situación, mañana, dentro de unas horas, cuando brillara el sol.
Ella despertó. Le dijo: duérmete; esta tarde seré tu compañera en La Siesta del Fauno, pero ahora duérmete, por favor. Pienso en mis muertos, dijo él. Duérmete. Están matando a mi gente. Duérmete, te digo. Si al menos supiera que lo que escribo sirve para algo. No hagas tango, mi amor. Atan los cuerpos con alambres de púa, los hacen volar con dinamita... Duérmete, ordenó la mujer.
El hombre se cubrió con la sábana, se acercó a su amiga y prometió no hacer tango. Mientras la acariciaba pensó en Hansel y Gretel abandonados en el vasto mundo. Entonces se durmió.
Pobre amor -dijo la mujer mientras acariciaba la cabeza del hombre dormido- estás lleno de sueños, de la podredumbre de los sueños. Creo que te mereces un descanso."
No hagas tango
de La mulata y el guerrero
No hagas tango
de La mulata y el guerrero
Henri Matisse
"...Yo he visto a la señorita Wilson en la terraza, escuchando una sinfonía de Mozart que se empinaba por las paredes grises y subía hasta los cables tendidos y las antenas de televisión y las nubes de un atardecer en Buenos Aires. Y me pareció que la señorita Wilson sonreía. No con la sonrisa de sus sesenta años, sino -¿cómo decirlo?- con una sonrisa joven, la que tendría cuando estudiaba, cuando leía a Marlowe sin entenderlo o cuando veía cruzar, por la pradera inglesa, a uno de esos jinetes como los que tiene en los cuadritos...."
La Srta. Wilson
de La buena gente
Antonio Berni
...."Pero ahora voy a tomar un trago, a aclararme el garguero. Tengo que hablar de la Berta.
¿Qué? ¿Quién fue la Berta? Fue una reina, señores. Una yegua de piel blanca, diosa de los quilombos. Alta, grande, generosa, tenía la melena negra, los ojos verdes, los pies chicos y una risa que hacía temblar de gusto a la clientela.
¿Qué? ¿Quién fue la Berta? Fue una reina, señores. Una yegua de piel blanca, diosa de los quilombos. Alta, grande, generosa, tenía la melena negra, los ojos verdes, los pies chicos y una risa que hacía temblar de gusto a la clientela.
Todos esos desgraciados se morían por la risa de ella, por que les dijera querido alguna de esas noches, por besarle la trompa. Número fuerte de la casa, ambición del pobre que se encerraba con una triste turra, la Berta supo tener tratos con ministros que le bancaban la noche. ¿Para qué hacer nombres, señores? Pero más de un bacán putañero, más de uno que ahora es calle o estatua de plaza, fue a pedir los favores de la Berta.
Todo eso es historia, y ustedes, por cachorros, saben poco de eso. Pero en ese entonces había una punta de rusos caralisas, minos canfinfleros, que laburaban en la trata. Se tomaban el barco e iban a buscar mercadería a Polonia o a Marsella y se traían a las potrancas con el cuento del casorio. Uno de esos cosos se trajo a la Berta cuando tenía quince años.
No estoy bolaceando, compañero. Si no me cree pregúntele al de la tiendita, que las sabe todas. El puede contarle cómo la yuta de los polacos sacaba carpiendo a los judíos de las casas y los cagaba a palos y sablazos. Hasta les tiraban chicos al fuego, mientras incendiaban las iglesias de ellos.
Todo eso es historia, y ustedes, por cachorros, saben poco de eso. Pero en ese entonces había una punta de rusos caralisas, minos canfinfleros, que laburaban en la trata. Se tomaban el barco e iban a buscar mercadería a Polonia o a Marsella y se traían a las potrancas con el cuento del casorio. Uno de esos cosos se trajo a la Berta cuando tenía quince años.
No estoy bolaceando, compañero. Si no me cree pregúntele al de la tiendita, que las sabe todas. El puede contarle cómo la yuta de los polacos sacaba carpiendo a los judíos de las casas y los cagaba a palos y sablazos. Hasta les tiraban chicos al fuego, mientras incendiaban las iglesias de ellos.
¿Que no? Vayan, pregúntenle a él, que lo dejaron tuerto en el entrevero. ¿O se creen que lleva el ojo de vidrio por joder nomás?
Bueno, como les decía, la yuta los corría, y ellos se caían del mapa. Así era fácil pescar a esas pobres desgraciadas que soñaban con venir a América.
Dicen que cuando la Berta estaba en el Hotel de Inmigrantes y vio a los bichitos de luz en el baldío, creyó que era el oro que flotaba en el aire. Pobre gringa. Apenas el cafishio la metió en el mateo, ya la estaba sobando, ya la estaba entregando a la madama.
Dicen que cuando la Berta estaba en el Hotel de Inmigrantes y vio a los bichitos de luz en el baldío, creyó que era el oro que flotaba en el aire. Pobre gringa. Apenas el cafishio la metió en el mateo, ya la estaba sobando, ya la estaba entregando a la madama.
Contenta, la Berta se quitó las pilchas, tomó una sopa de remolacha, se zampó un vestido de seda y esa noche nomás ya estaba en la catrera con un negro. Así es la vida, amigo. Peor es la muerte.
Ella lo supo pronto. Nunca lloró la carta, se aficionó al trabajo, aprendió con los reos esos tangos de antes. Cantaba lindo la Berta. En el patio, rodeada por la clientela, sabía enloquecer de gusto a los compadres"...
Ella lo supo pronto. Nunca lloró la carta, se aficionó al trabajo, aprendió con los reos esos tangos de antes. Cantaba lindo la Berta. En el patio, rodeada por la clientela, sabía enloquecer de gusto a los compadres"...
Elegía para una yunta brava
de Cuentos con tangos y corridos
Ella tuvo la culpa, señor Juez. Hasta entonces, hasta el día que llegó, nadie se quejó de mi conducta. Puedo decirlo con la frente bien alta. Yo era el primero en llegar a la oficina y el último en irme. Mi escritorio era el más limpio de todos. Jamás me olvidé de cubrir la máquina de calcular, por ejemplo, o de planchar con mis propias manos el papel carbónico.
El año pasado, sin ir muy lejos, recibí una medalla del mismo gerente. En cuanto a ésa, me pareció sospechosa desde el primer momento. Vino con tantas ínfulas a la oficina. Además ¡qué exageración! recibirla con un discurso, como si fuera una princesa.
El año pasado, sin ir muy lejos, recibí una medalla del mismo gerente. En cuanto a ésa, me pareció sospechosa desde el primer momento. Vino con tantas ínfulas a la oficina. Además ¡qué exageración! recibirla con un discurso, como si fuera una princesa.
Yo seguí trabajando como si nada pasara. Los otros se deshacían en elogios. Alguno deslumbrado, se atrevía a rozarla con la mano.
¿Cree usted que yo me inmuté por eso, Señor Juez?
No. Tengo mis principios y no los voy a cambiar de un día para el otro. Pero hay cosas que colman la medida.
La intrusa, poco a poco, me fue invadiendo. Comencé a perder el apetito. Mi mujer me compró un tónico, pero sin resultado. ¡Si hasta se me caía el pelo, señor, y soñaba con ella! Todo lo soporté, todo. Menos lo de ayer.
"González - me dijo el Gerente - lamento decirle que la empresa ha decidido prescindir de sus servicios".
Veinte años, Señor Juez, veinte años tirados a la basura. Supe que ella fue con la alcahuetería. Y yo, que nunca dije una mala palabra, la insulté. Sí, confieso que la insulté, señor Juez, y que le pegué con todas mis fuerzas. Fui yo quien le dio con el fierro. Le gritaba y estaba como loco.
Ella tuvo la culpa. Arruinó mi carrera , la vida de un hombre honrado, señor.
Me perdí por una extranjera, por una miserable computadora, por un pedazo de lata, como quien dice.
La intrusa
de la buena gente
A pesar de haber padecido el exilio entre 1974 y 1983 , Pedro Orgambide a su regreso al país se opuso a la ley de "reparación económica" con la que el Parlamento iba a compensar a los perseguidos durante la dictadura militar:
"... Es indecoroso hacer un escalafón de sufrimientos..."

"De esa tensión que remeda tantas veces el habla oral -eco de la vida de la gente, de la que uno es portavoz y memoria de otras voces- está hecha mi literatura, mis criaturas de ficción"
"Sucede que uno es absolutamente literario.
A mí la literatura me salva de la abusiva realidad"
Pedro Gdanski Orgambide
Buenos Aires, 1929-2003
Buenos Aires, 1929-2003


26 comentarios:
Y cuánta razón tienen sus plabras....
El arte nos salva de muchas absurdas realidades!
Gracias REM por traernos éste material tan copioso y nutritivo, siempre nos dejas rosas sobre la mesa....
Abrazos, muchos!!!
Agradezco a la causalidad que me concedió 20 minutos para pasar por acá....
Besosss
A menudo me pregunto si existe la realidad...¿Y la vida, dónde está? Bien, si no hay prisa, sentémonos y contemplemos el reloj parado de la libertad...Abrazos cariñosos en el tiempo quieto
Un escritor fuera de serie. Gracias por tenerlo presente. Abrazos.
Un grande, grande.
Gracias, Rem, por el recuerdo y la emoción.
Besos
Que postagem excelente e profunda, Rembrandt...Gabriel Garcia Marques, um dos maiores escritores do nosso tempo...Que regalo, brindar à vida no tempo próprio...
estive um pouquinho, ouvi a música,e li o essencial dos textos. Baila...baila...baila.
Beijinhos pra vc, minha amiga no coração.
Véu de Maya
Es admirable la consecuencia de algunos en especial en terrenos como los del dinero donde habitualmente otros ceden, y es que el sufrimiento no puede tener un precio compensatorio.
Un abrazo.
´Conocía muy poco de él, realmente poco, si acaso unos párrafos breves que leí alguna vez en alguna reseña de alguien. Me he dado banquete leyendóte, el primero y el segundo me han emocionado mucho, sobretodo el segundo...la manera en que la magia de la vida, el amor y la mísmisima muerte se juntan, ya es por sí un misterio. Todos los escritores que vivieron en dictadura, los de verdad, todos lo representan en sus escrituras, los que no, es porque no tienen corazón.
Hermosísimo Rem! gracias por haber despertado tanta curiosidad en mi por él.
Un besito.
Hola, Rembrandt, vine a retribuirte la visita y me encontré con un hermoso blog, en verdad es muy bueno.
Voy a usar es "vos", creo que sos de Argentina, ¿me equivoco?
Voy a ser 203° seguidor, luego a la tarde voy a leer un poco más.
Muchas gracias por las amables palabras que dejaste en mi espacio.
Espero que no perdamos contacto.
Humberto.
www.humbertodib.blogspot.com
Impresionante homenaje a este tremendo escritor, que también era guionista, periodista y hasta bailarin de tango y folklore. Un maestro de la ética, fundó "Cambio", junto a Cortázar y Rulfo... cómo no podía ser de otro modo, Rem nos trae a un gigante, y lo hace con su notable capacidad de síntesis y formidable búsqueda de belleza.
Felicitaciones!!!!
Juan
Gracias, amada Rem, por recordarme mi ignorancia. Poco sé de Orgambide, no sé si es guionista de cine, pero sé que sí lo es de televisión, hasta ahí. Es un escritor que me es del todo referencial. Ahora me dispongo a leer lo que has puesto en este blog sobre este importante compatriota suyo...
[Creo que he sentido en Marguerite Duras una preocupación mayor por la forma que por la esencia de sus personajes, que es lo conceptual; no logró recordar exactamente la ausencia que ella me dejó cuando la leí... ¿o será culpa de los trasladores literarios: los traductores?
Rembrandt...rembrandt...¿cómo hacés? Te envidio( es una envidia sana, una de admiración, se entiende, cielo, verdad?.Otra vez mudo, aunque me muero de ganas de escribir aquellas cosas que despiertan los ecos de estos gigantes, por ahora te dejo plagiando a Juan Carlos Rodríguez.
Pero volveré a releer(te)Mientras, por acá, el segundo juicio a genocidas locales acusa a unos viejitos que si no fuera por su historia parecerían inofensivos jubilados.Uno de ellos está acusado de ser el asesino de Paco Urondo, nada menos
Abrazón de alma
Hermoso homenaje a un gran escritor !!
Un gran placer visitarte y leerte, siempre me dejas magia en el alma.
Un beso
Aurora
"La literatura me salva de la abusiva realidad"...¿Sabés Rem?, siempre fue así para mi, pero nunca lo había visto escrito así, tan claramente...Gracias por este post!!!
Si, REM, no es coincidencia que hayamos coincidido en nuestras variaciones en tango, vos levantando para mí a Pedro Orgambide, haciendo vos esas variaciones con los textos, y el pleno acompañamiento de las imágenes; son tan completas...la entrega andaluza en el bar de la primera,esa pasión enlazada y los ojos del taita rumiando su trago en la penumbra, los amantes apasionados y entregados uno al otro sin notar que alguien más exista; luego esas múltiples manos varoniles, no una cuestión de macho, de masculinidad tal vez, del otro, de los muchos otros que aprietan los pechos de la mujer amándola en su completa desnudez, la perfecta desnudez de una hermosa mujer desnuda; más luego, matisse, señorita wilson en la terraza, abandonada señorita wilson... Mozart es bello, pero el tango es la pasión Wilson, ámame al ritmo de un tango, en un tempo lento, lentíssimo y luego un multiplicado y mutuo orgasmo de 2 por cuatro, y ocho y dieciseis,hasta que las cuerdas de la viola y el contrabajo se destemplen o caigan incendiadas por las piernas entrelazadas, para finalmente resucitar infantiles,casi ingenuas, naif en la orquesta de berni, el querido maestro berni y su orquesta de tango, y el remtatre del autor mirando con sus ojos y anteojos hacia una luz cálida pero artificial que no lo deslumbra porque él está vivo viviendo su dignidad de hombre, de escritor poético y político...
abrazón "en los siete sentidos sustentados" para vos y tu magia de reencuentros icónicos y literarios
(ya te lo había dicho,creo, pero hay tb una impresionante creación en tus selecciones de textos e imágenes, que te hacen co-autora)
Rem: hoy (miércoles 8 de diciembre, fiesta alegre en Nicaragua por la Purísima mientras los gobernantes ticos y nicas se sacan uñas sucias, hoy se cumplen 30 años del cavernario asesinato de John Lennon. Escribiré algo en mi blog sobre Lennon y vengo a tomar ideas del tuyo. Lo mío será breve. Gracias Rem, amiga, y reciba mi querencia (así dicen los nicaragüenses y me parece una palabra muy linda: los nicaragüenses son muy lindos en miles de cosas y son más vitales que nosotros los ticos).
Rem: le repito este comentario que dejé antes con errores digitales:
[Creo que he sentido en Marguerite Duras una preocupación mayor por la forma que por la esencia, que es lo conceptual; no logro recordar exactamente el porqué de la ausencia que ella me dejó cuando la leí... ¿o será culpa de los trasladores literarios: los traductores?]
Nos vemos, Rem.
Ya lo hice, Rem, ven a mi blog y leete. Eres un signo especial en mi código de vida.
Hola Rem...
En primer lugar muchas gracias por tu visita y coment en mi espacio fotográfico....
tu rinconcito es muy acogedor,....me gusta
Pedro Gdanski Orgambide
un grande
saludos.....mi principal home
http://vientovolador.blogspot.com
alli hablo un poco de cine
fue muy interesante para leer. Quiero citar el mensaje en mi blog. Se puede? Y otros una cuenta en Twitter?
Hola Rem!! pasaba a saludarte y me encontre con esta sorpresa de colores e ideas tan espectacular!!
Buen finde, amiga.
Amiga: Hay cosas de las que se muy poco, casi nada. Me llevo de tarea a Orgambide ;) .
Te dejo muchos abrazos
besos al sur.
Estimadísima Rem:
En marzo o abril me voy a encontrar con mi novia platónica en Sevilla. Abriré una pequeña marisquería en un pueblo costero, o cerca de la costa llamado Frigiliana. En ese pueblo que te cuento, mucho turismo europeo, con capacidad económica: ingleses, alemanes, holandeses... Al fin emigro de este estercolero cultural (aunque amo al país y a sus buenas y sencillas gentes). Hace cinco años me había juntado con la mamá de mi pequeño hijo Octavio de casi dos años, y su ex marido le dejó la marisquería. Ahí aprendí a cocinar varias cosas y el famoso ceviche. Cuando esté instalado puedes visitarnos: tú tendrías alimentación y habitación asegurada y no tendrías que gastar nada. Haré de Frigiliana un emporio de la Poesía latinoamericana. Enseñaré a los españoles a escribir como poetas malditos, tan escasos en España, pues muchos fanfarrones solo tienen esa etiqueta y no han vivido las aventuras y estrecheces de uno.
Abrazos,
Frank Ruffino.
En estas fiestas tan entrañables, con mis mejores deseos de ilusión, paz y felicidad.
¡¡FELIZ NAVIDAD!!
Un abrazo.
A todos los amigos de este blog, muchas felicidades y que sigamos tenaces en la construcción de un mundo mejor, lucha cada vez más dura y larga, pero que hay que dar.
Recorriendo tu blog, pso mis alas en este alero y... te saludo
Gustoso de concoer eso que no estab en mim mira...
Gracias por ello
Un abrazo
asu que bueno leer todo esto.
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