martes 3 de noviembre de 2009

Historias de seda y cristal


"Amado señor mío,
no tengas miedo, no te muevas, permanece en silencio, nadie nos verá.
Sigue así, quiero mirarte, yo te he mirado mucho, pero no eras para mí, ahora eres para mí, no te acerques, te lo ruego, quédate donde estás, tenemos una noche para nosotros, y yo quiero mirarte, nunca te he visto así, tu cuerpo para mí, tu piel, cierra los ojos, y acaríciate, te lo ruego, no abras los ojos si te es posible, y acaríciate, son tan hermosas tus manos, he soñado con ellas tantas veces, ahora las quiero ver, me gusta verlas sobre tu piel, así, te lo ruego, continúa, no abras los ojos, yo estoy aquí, nadie nos puede ver y yo estoy cerca de ti, acaríciate, amado señor mío, acaricia tu sexo, te lo ruego, despacio, es hermosa tu mano en tu sexo, no te detengas, a mí me gusta mirarla y mirarte, amado señor mío, no abras los ojos, todavía no, no debes tener miedo, estoy cerca de ti, ¿me sientes?, estoy aquí, te puedo rozar, esto es seda, ¿la sientes?, es la seda de mi vestido, no abras los ojos y tendrás mi piel, tendrás mis labios, cuando te toque por primera vez será con mis labios, tú no sabrás dónde, de repente sentirás el calor de mis labios sobre ti, no puedes saber dónde si no abres los ojos, no los abras, sentirás mi boca donde no sabes, de repente, tal vez sea en tus ojos, apoyaré mi boca sobre los párpados y las pestañas, sentirás entrar el calor en tu cabeza, y mis labios en tus ojos, dentro, o tal vez sea en tu sexo, apoyaré mis labios, allá abajo, y los abriré bajando poco a poco, dejaré que tu sexo entreabra mi boca, entrando entre mis labios, y empujando mi lengua, mi saliva descenderá por tu piel hasta tu mano, mi beso y tu mano, uno dentro de la otra, sobre tu sexo, hasta que al final te bese en el corazón, porque te deseo, morderé la piel que late sobre tu corazón, porque te deseo, y con el corazón entre mis labios tú serás mío de verdad, con mi boca en el corazón tú serás mío para siempre, si no me crees abre los ojos, amado señor mío, y mírame, soy yo, quién podrá borrar este instante que sucede, y este cuerpo mío ya sin seda, tus manos que lo tocan, tus ojos que lo miran, tus dedos en mi sexo, tu lengua sobre mis labios, tú que te deslizas debajo de mí, aferras mis caderas, me levantas, dejas que me deslice sobre tu sexo, despacio, quién podrá borrar esto, tú dentro de mí moviéndote lentamente, tus manos en mi rostro, tus dedos en mi boca, el placer en tus ojos, tu voz, te mueves lentamente pero hasta hacerme daño, mi placer, mi voz, mi cuerpo sobre el tuyo, tu espalda que me alza, tus brazos que no dejan que me marche, los golpes dentro de mí, es violencia dulce, veo tus ojos que buscan en los míos, quieren saber hasta dónde hacerme daño, hasta donde quieras, amado señor mío, no hay final, no acabará, ¿lo ves?, nadie podrá borrar este instante que sucede, para siempre echarás la cabeza hacia atrás, gritando, para siempre cerraré los ojos separando las lágrimas de mis pestañas, mi voz dentro de la tuya, tu violencia que me tiene aferrada, no queda ya tiempo para huir ni fuerza para resistirse, tenía que ser este instante, y este instante es, créeme, amado señor mío, este instante existirá, de ahora en adelante, existirá, hasta el final.

No nos veremos más, señor. Lo que era para nosotros, lo hemos hecho, y vos lo sabéis. Creedme: lo hemos hecho para siempre. Preservad vuestra vida resguardada de mí. Y no dudéis un instante, si fuese útil para vuestra felicidad, en olvidar a esta mujer que ahora os dice, sin añoranza, adiós. "
Seda


video



En el bolsillo llevaba una carta, eran muchos los que la llevaban. Era la última carta, esa que nunca enviaban, pero que siempre llevaban encima. Después de su muerte sería abierta por las manos temblorosas de una madre, o de una novia, en la penumbra de un comedor, o de camino, bajo un sol absurdo. Era la voz que se imaginaban dejar tras de sí. La suya decía, ordenadamente como sigue:


Padre, os doy las gracias. Gracias por haberme acompañado al tren,el primer día de guerra. Gracias por la maquinilla de afeitar que me regalasteis.Gracias por las jornadas de caza, por todas. Gracias porque nuestra casa era cálida, y los platos no estaban desportillados. Gracias por aquel domingo bajo el haya de Vergezzi. Gracias por no haber levantado nunca la voz. Gracias por haberme escrito cada domingo desde que estoy aquí. Gracias por haber dejado siempre la puerta abierta cuando me iba a dormir. Gracias por haberme enseñado a amar los números. Gracias por no haber llorado nunca. Gracias por el dinero metido entre las páginas del manual. Gracias por aquella velada en el teatro, vos y yo, como principes. Gracias por el olor de las castañas, cuando regresaba del colegio. Gracias por las misas al fondo de la iglesia, siempre de pie, nunca de rodillas. Gracias por haber llevado el traje blanco, y por la melancolía. Gracias por este nombre que llevo. Gracias por esta vida que aferro. Gracias por estos ojos que ven, estas manos que tocan, esta mente que comprende. Gracias por los días y por los años. Gracias porque éramos nosotros. Gracias mil veces. Para siempr
e.
Esta Historia


" Aquellas dos imágenes le habían entrado por los ojos como la instantánea percepción de la felicidad absoluta y sin condiciones. Se las llevaría consigo para siempre. Porque es así como te fastidia la vida. Te pilla cuando todavía tienes el alma adormecida y siembra en su interior una imagen, o un olor, o un sonído que después ya nunca puedes sacarte de encima. Y aquélla era la felicidad. Lo descubres después, cuando ya es demasiado tarde. Y ya eres, para siempre, un exiliado: a miles de kilómetros de aquella imagen, de aquel sonido, de aquel olor. A la deriva. "
Tierras de Cristal

ALESSANDRO BARICO


domingo 11 de octubre de 2009

Un corazón salvaje: Clarice Lispector


Tenía ochenta y un años de edad. Se Llamaba doña Cándida Raposo.
Esa señora tenía el deseo irresistible de vivir. El deseo se acentuaba cuanto iba a pasar los días en una hacienda: la altitud, lo verde de los árboles, la lluvía, todo eso la acicateaba.
Cuando oía a Liszt se estremecía toda. Había sido bella en su juventud. Y le llegaba el deseo cuando olía profundamente una rosa.
Tuvo, en fin, el gran valor de ir al ginecólogo, Y le preguntó avergonzada, con la cabeza baja:
-¿Cuándo es que esto pasa?
-¿Pasa qué, señora?
-Esta cosa.
-¿Qué cosa?
-La cosa, repitió. El deseo de placer – dijo finalmente.
-Señora, lamento decirle que no pasa nunca.
Lo miro sorprendida.
-¡Pero yo tengo ochenta y un años de edad!
-No importa, señora. Eso es hasta morir.
-¡Pero esto es el infierno!
-Es la vida, señora Raposo.
Entonces, ¿la vida era eso?, ¿esa falta de verguenza?
-¿Y qué hago ahora? Ya nadie me quiere…
El médico la miró con piedad.
-No hay remedio, señora.
-¿Y si yo pagara?
-No servirá de nada. Usted tiene que acordarse de que tiene ochenta y un años de edad.
- ¿Y…si yo me las arreglo solita? ¿Entiende lo que quiero decir?
- Sí, dijo el médico. Puede ser el remedio.
Salió del consultorio. La hija la esperaba abajo, en el coche.
Cándida Raposo había perdido un hijo en la guerra. Era un soldado de la fuerza expedicionaria brasileña en la Segunda Guerra Mundial. Tenía ese intolerable dolor en el corazón: el de sobrevivir a un ser adorado.
Esa misma noche se dio una ayuda y solitaria se satisfizo. Mudos fuegos de artificios. Después lloró. Tenía verguenza.
De ahí en adelante utilizaría el mismo proceso. Siempre triste.
Así es la vida, señora Raposo, así es la vida, hasta la bendición de la muerte.
La muerte. Le pareció oír ruido de pasos.
Los pasos de su marido Antenor Raposo.

Ruido de Pasos
del Vía Crucis del Cuerpo



Era alta, fuerte, con mucho cabello. La madre Clara tenía bozo oscuro y ojos profundos, negros.
Había entrado en el convento por imposición de la familia: querían verla amparada en el seno de Dios. Obedeció.
Cumplía sus obligaciones sin reclamar. Las obligaciones eran muchas. Y estaban los rezos. Rezaba con fervor. Y se confesaba todos los días. Todos los días recibía la hostia blanca que se deshacía en la boca. Pero empezó a cansarse de vivir sólo entre mujeres. Mujeres, mujeres, mujeres. Escogió a una amiga como confidente. Le dijo que no aguantaba más. La amiga le aconsejó:
-Mortifica el cuerpo.
Comenzó a dormir en la losa fría. Y se fustigaba con el cilicio. De nada servía. Le daban fuertes gripas, quedaba toda arañada.
Se confesó con el padre. Él le mandó que siguiera mortificándose. Ella continuó.
Pero a la hora en que el padre le tocaba la boca para darle la hostia se tenía que controlar para no morder la mano del padre. Éste percibía, pero nada decía. Había entre ambos un pacto mudo. Ambos se mortificaban.
No podía ver más el cuerpo casi desnudo de Cristo.
La madre Clara era hija de portugueses y, secretamente, se rasuraba las piernas velludas. Si supieran, ay de ella.
Le contó al padre. Se quedó pálido. Imaginó que sus piernas debían ser fuertes, bien torneadas.
Un día, a la hora de almuerzo, empezó a llorar. No le explicó la razón a nadie. Ni ella sabía por qué lloraba.
Y de ahí en adelante vivía llorando. A pesar de comer poco, engordaba. Y tenía ojeras moradas. Su voz, cuando cantaba en la iglesia, era de contralto.
Hasta que le dijo al padre en el confesionario:
-¡No aguanto más, juro que ya no aguanto más!
Él le dijo meditativo:
-Es mejor no casarse. Pero es mejor casarse que arder.
Pidió una audiencia con la superiora. La superiora la reprendió ferozmente.
Pero la madre Clara se mantuvo firme: quería salirse del convento, quería encontrar a un hombre, quería casarse.
La superiora le pidió que esperara un año más. Respondió que no podía, que tenía que ser ya. Arregló su pequeño equipaje y salió. Se fue a vivir a un internado para señoritas.
Sus cabellos negros crecían en abundancia. Y parecía etérea, soñadora.
Pagaba la pensión con el dinero que su familia le mandaba. La familia no se hacía el ánimo. Pero no podían dejarla morir de hambre.
Ella misma se hacía sus vestiditos de tela barata, en una máquina de coser que una joven del internado le prestaba. Los vestidos los usaba de manga larga, sin escote, debajo de la rodilla.
Y nada sucedía. Rezaba mucho para que algo bueno le sucediera. En forma de hombre.
Y sucedió realmente.
Fue a un bar a comprar una botella de agua. El dueño era un guapo portugués a quien le encantaron los modales discretos de Clara. No quiso que ella pagara el agua. Ella se sonrojó.
Pero volvió al día siguiente para comprar cocada. Tampoco pagó.
El portugués, cuyo nombre era Antonio, se armó de valor y la invitó a ir al cine con él. Ella se rehusó.
Al día siguiente volvió para tomar un cafecito. Antonio le prometió que no la tocaría si iban al cine juntos. Aceptó.
Fueron a ver una película y no pusieron la más mínima atención. Durante la película estaban tomados de la mano.
Empezaron a encontrarse para dar largos paseos. Ella con sus cabellos negros. Él, de traje y corbata.
Entonces una noche él le dijo:
-Soy rico, el bar deja bastante dinero para podernos casar ¿Quieres?
-Sí -le respondió grave.
Se casaron por la iglesia y por lo civil. En la iglesia el que los casó fue el padre, quien le había dicho que era mejor casarse que arder.
Pasaron la luna de miel en Lisboa. Antonio dejó el bar en manos del hermano.
Ella regresó embarazada, satisfecha y alegre.
Tuvieron cuatro hijos, todos hombres, todos con mucho cabello.


Mejor que Arder
del Vía Crucis del Cuerpo



Cada dos días la rosa se marchitaba y yo la cambiaba por otra. Hasta que llegó una rosa especial. De color rosa sin colorante ni injertos y no obstante de un rosa vivísimo creado por la propia naturaleza. Su belleza ensanchaba el corazón en todas las direcciones. Parecía tan orgullosa de la turgencia de su corola abierta y de sus propios pétalos que se mantenía casi erecta; con gracia se inclinaba sobre el tallo, que era fino y quebradizo. Una relación íntima e intensa se estableció entre la flor y yo, yo la admiraba y ella parecía sentirse admirada. Y tan gloriosa estuvo en su hechizo y con tanto amor era observada que pasaban los días y no se marchitaba; seguía con la corola abierta y turgente fresca como una flor recién nacida. Sólo entonces empezó a dar algunos síntomas de cansancio. Después murió. La cambié por otra con pena. Y nunca la olvidé.

de Agua Viva


“Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay nada para mi en la tierra de los hombres. Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días. Pero estoy preparado para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aun la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.”

de La hora de la estrella

Clarice Lispector



Una bellísima canción que invita a volar la imaginación

domingo 4 de octubre de 2009

Querida Mercedes

Tu voz y tu legado perduraran por siempre


Siento un enorme orgullo de ser compatriota de quién fue una embajadora de nuestra música en todo el mundo. Un gran orgullo para toda Argentina.
Gracias por todo lo que nos diste y gracias a la vida por la oportunidad de haberte conocido. Siempre estarás en mi corazón.
Descansa en paz Negra querida y que DIOS te tenga en la GLORIA



Solo le pido a Dios (Leon Gieco) – Cuando tenga la tierra (Daniel Toro)

Un eterno y recíproco amor, el de Mercedes y su pueblo.

jueves 17 de septiembre de 2009

Buenos días, tristeza

Si por la noche lloras por no ver el sol, las lágrimas te impedirán ver las estrellas . Rabindranath Tagore

Bonjour, tristesse
"Dudo en llamar con el nombre bello y serio de tristeza, a este sentimiento desconocido cuya dulzura y cuyo dolor me tienen obsesionada.
Es un sentimiento tan completo y egoísta que me llega a dar vergüenza, mientras que la tristeza me ha parecido siempre honrosa.
Conocía el arrepentimiento, el fastidio y hasta el remordimiento.
La tristeza, no.
Ahora siento algo que me envuelve, como una seda enervante y dulce, y que me separa de los demás.
Aquel verano yo tenía diecisiete años y era feliz del todo. "

Françoise Sagan





En la doliente soledad del domingo
Aquí estoy,desnuda,
sobre las sábanas solitarias
de esta cama donde te deseo.
Veo mi cuerpo,
liso y rosado en el espejo,
mi cuerpo
que fue ávido territorio de tus besos,
este cuerpo lleno de recuerdos
de tu desbordada pasión
sobre el que peleaste sudorosas batallas
en largas noches de quejidos y risas
y ruidos de mis cuevas interiores.
Veo mis pechos
que acomodabas sonriendo
en la palma de tu mano,
que apretabas como pájaros pequeños
en tus jaulas de cinco barrotes,
mientras una flor se me encendía
y paraba su dura corola
contra tu carne dulce.
Veo mis piernas,
largas y lentas conocedoras de tus caricias,
que giraban rápidas y nerviosas sobre sus goznes
para abrirte el sendero de la perdición
hacia mi mismo centro
y la suave vegetación del monte
donde urdiste sordos combates
coronados de gozo,
anunciados por descargas de fusilerías
y truenos primitivos.
Me veo y no me estoy viendo,
es un espejo de vos el que se extiende doliente
sobre esta soledad de domingo,
un espejo rosado,
un molde hueco buscando su otro hemisferio.
Llueve copiosamente
sobre mi cara
y sólo pienso en tu lejano amor
mientras cobijo
con todas mis fuerzas,
la esperanza.
Gioconda Belli


La niña muerta
Soy yo quien golpea a tu puerta
A todas las puertas, a todas las puertas

Pero ustedes no pueden contemplarme
Es imposible ver a un niño muerto
Hace diez años largos he muerto en Hiroshima
Pero sigo teniendo siete años
Los niños muertos dejan de crecer
Al principio se inflamaron mis cabellos Mis manos y mis ojos ardieron después
Me convertí en un puñado de cenizas
Que el viento dispersó
Nada, nada les pido para mí
No podrían mimarme aunque quisieran
Una niña que ha ardido cual si fuera papel
no come caramelos
Yo golpeo y golpeo a cada puerta:
Dénme, dénme una firma
Para que los niños no sean asesinados
y coman caramelos

Nazim Hikmet



Voy a dormir (poema póstumo)
Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas

y el edredón de musgos escardados.
Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame. Ponme una lámpara en la cabecera;
una constelación, la que te guste;
todas son buenas, bájala un poquito.
Déjame sola; oyes romper los brotes...
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases
para que olvides... Gracias...
Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido
Alfonsina Storni



Sixtina
Tú mi vida, esta noche
me has borrado del corazón
y hasta del pensamiento,
y tal vez, sin saberlo, me has negado
dándome por perdido ya en el viento.
Más luego, vida, vi cómo llorabas,
entre mis brazos y que me besabas.
Rafael Alberti



Desfigurada apenas
Adiós tristeza
Buenos días tristeza
estás inscrita en las líneas del techo
estás inscrita en los ojos que amo
No eres del todo la miseria
pues los labios más humildes te proclaman
en una sonrisa
Buenos días tristeza
amor de los cuerpos amables
fuerza del amor
cuya amabilidad brota
como un monstruo sin cuerpo
cabeza decepcionada
Tristeza hermoso rostro

Paul Eluard
(La Vida Inmediata)


Elegí esta maravillosa canción del enorme escritor y poeta canadiense Leonard Cohen , porque además del placer de escucharlo , vale la pena disfrutar de las imágenes .
Muchas veces la música y la poesía producen emociones, como en este caso, que no pude evitar que algunas lágrimas se deslizaran por mi rostro.

Llévame bailando hasta el final del amor
video

domingo 30 de agosto de 2009

Sugerente y profundo Mr. Nabókov


"...Su vestido ligero y flotante estaba tan abierto por la espalda que cada vez que la ahuecaba por un movimiento de sus omóplatos prominentes, Van, que se había aproximado al taburete tanto como se lo permitía la prudencia, podía ver hasta el coxis su ensilladura marfileña y respirar todo el calor de su cuerpo. Con el corazón saltándole en el pecho, y la mano lamentablemente hundida en el bolsillo del pantalón, se inclinaba sobre ella, mientras ella se inclinaba sobre su obra, y permitía a sus labios sedientos que se deslizasen ingrávidamente desde la cabellera tibia a la ardiente nuca. Era la sensación más dulce, más poderosa, más misteriosa que nunca había experimentado. En la sórdida lujuria del invierno anterior nada podía haberle hecho presentir aquella ternura acariciadora, aquel desconsuelo del deseo. Hubiera querido permanecer indefinidamente sobre la redondez exquisita de la pequeña protuberancia ósea que destacaba por debajo de su nuca, si ella, indefinidamente, hubiera mantenido la cabeza inclinada, y si el pobre muchacho hubiese sido capaz de soportar por más tiempo el éxtasis de aquel contacto en su boca, convertida en cera inmóvil, sin apretujarse....”
Ada o el ardor


".....Apenas se detuvo el automóvil, Lolita se precipitó literalmente en mis brazos. Sin atreverme a abandonarme, sin atreverme a admitir que ese (dulce humedad y fuego trémulo) era el principio de la vida inefable a la cual hábilmente auxiliado por el destino, por fin había dado realidad, toqué sus labios calientes, entreabiertos con tenues sorbos salaces. Pero ella, con un estremecimiento impaciente. apretó su boca contra la mía con tal fuerza que sentí sus grandes dientes delanteros y participé del gusto a menta de su saliva. Sabía, desde luego, que no era sino un juego inocente de su parte, un retozo que imitaba el simulacro de un amor inventado, y puesto que, como dirían los psicópatas y también los violadores, los límites y reglas de estos juegos infantiles son imprecisos ....."
Lolita


...Un juego inocente...



" Un sentimental puede ser una perfecta bestia en sus ratos libres. Una persona sensible no será nunca cruel. El sentimental Rousseau, a quien se le saltaban las lágrimas ante una idea progresista, distribuyó sus muchos hijos naturales entre diversos hospicios y asilos, y jamás se ocupó de ellos. Una solterona sentimental puede mimar a su loro y envenenar a su sobrina. El político sentimental puede acordarse del día de la madre y aniquilar implacablemente a un rival. A Stalin le encantaban los niños. Lenin lloraba en la ópera, sobre todo en La Traviata. Todo un siglo de autores cantaron la vida sencilla de los pobres. Por autores sentimentales nos referimos a la exageración no artística de emociones corrientes, que pretende provocar automáticamente la compasión tradicional en el lector. "
Curso de Literatura rusa



Vladímir Vladímirovich Nabókov



"Pienso como un genio, escribo como un autor distinguido y hablo como un niño".
(Frase del gran escritor ruso que bromeaba sobre su dificultad para pronunciar el inglés a pesar de haber escrito y traducido sus novelas a ese idioma.


viernes 14 de agosto de 2009

Preludios de Amor y de Sueños



Preludio para desnudar a una mujer

Que esté, de preferencia, muy vestida.
Por eso es importante que las medias
sigan cada contorno de sus muslos:
que disfruten la pericia, el estilo del tornero
que supo darles curva de manzana,

maduración de fruto al punto de caída.
Goza de la tela perfumada
encima de los jabones y los ríos.
Acaríciala encima: su vestido
es la piel que ha elegido para darte.
Primero las caderas:
es la estación donde mejor preparas
el viaje y sus sorpresas. Cierra los ojos.
Ya has pasado el estrecho peligroso
que los manuales llaman la cintura
y tus manos se cierran en los pechos:
cómo saben mirar, las ciegas sabias,
el encaje barroco de la cárcel
que apenas aprisiona dos venados

encendidos al ritmo de la sangre.
Si los broches y el tiempo lo permiten,
anula esa defensa:
mientras miras sus ojos

deslízale el sostén. Y si protesta
es tiempo de estrecharla.
Acércala a tu boca y en su oído
dile de las palabras que son mutuas.
En un ritmo creciente, pero lento,
trabaja con los cierres, las hebillas,
los bastiones postreros de la plaza.
Aléjate y admírala: es un fruto
que pronto será parte de tu cuerpo
y tu sed de morderla es tan urgente
como la del fruto que anhela ser comido.
Has esperado mucho
Y tienes derecho a la violencia.
Deja que la batalla continúe
y que el amor condene a quien claudique.
Vicente Quirarte



Mi sueño habitual

Tengo a veces un sueño penetrante y extraño:
Una mujer desconocida, que me ama, y que amo,
Y que se repite cada noche, distinta e igual a sí misma,
Y me ama y me comprende.
Porque ella me comprende, y mi corazón, transparente,
Sólo para ella deja de ser un problema, ay, sólo para ella,
Y sólo ella refresca con sus lágrimas
El sudor de mi pálida frente.
¿Son sus cabellos negros, rojizos o dorados? Lo ignoro.
¿Su nombre? Sólo recuerdo que es dulce y sonoro
Como el nombre de los amores exiliados
Como la mirada de las estatuas es su mirada,
Y su voz, lejana y calma y grave,
Se parece a las voces queridas y acalladas.
Paul Verlaine


.... is love

miércoles 29 de julio de 2009

La importancia de llamarse .......WILDE



EL RETRATO DE DORIAN GREY

En esta obra Oscar Wilde cuenta la historia de Dorian, un muchacho que vive la vida intensamente y mantiene su espléndida juventud mientras su oculto retrato se va alterando. El cuadro sirve como un recordatorio de los efectos de cada uno de los actos cometidos sobre su alma, con cada pecado la imagen va envejeciendo, deformándose.
De esta obra se ha escrito que es una versión decadente del Fausto de Goethe, un fresco precioso y detallado de la sociedad victoriana.


La Tempestad - William Hogarth (Calibán a la derecha)


PREFACIO

El artista es el creador de cosas bellas. Revelar el arte y ocultar al artista es la finalidad del arte.
El crítico es el que puede traducir de un modo distinto o con un nuevo procedimiento su impresión ante las cosas bellas.
La más elevada, así como la más baja de las formas de crítica, son una manera de autobiografía. Los que encuentran intenciones feas en cosas bellas, están corrompidos sin ser encantadores. Esto es un defecto.
Los que encuentran bellas intenciones en cosas bellas, son cultos. A éstos les queda la esperanza.
Existen los elegidos para quienes las cosas bellas significan únicamente belleza.
Un libro no es, en modo alguno, moral o inmoral. Los libros están bien o mal escritos. Esto es todo.
La aversión del siglo XIX por el Realismo es la rabia de Calibán viendo su cara en el espejo.
La aversión del siglo XIX por el Romanticismo es la rabia de Calibán no viendo su propia cara en el espejo.
La vida moral del hombre forma parte del tema para el artista; pero la moralidad del arte consiste en el uso perfecto de un medio imperfecto. Ningún artista desea probar nada. Hasta las cosas ciertas pueden ser probadas.
Ningún artista tiene simpatías éticas. Una simpatía ética en un artista constituye un amaneramiento imperdonable de estilo.
Ningún artista es nunca morboso. El artista puede expresarlo todo.
Pensamiento y lenguaje son, para el artista, instrumentos de un arte.
Vicio y virtud son, para el artista, materiales de un arte.
Desde el punto de vista de la forma, el modelo de todas las artes es el del músico. Desde el punto de vista del sentimiento, la profesión de actor.
Todo arte es, a la vez, superficie y símbolo.
Los que buscan bajo la superficie, lo hacen a su propio riesgo.
Los que intentan descifrar el símbolo, lo hacen también a su propio riesgo.
Es al espectador, y no la vida, a quien refleja realmente el arte.
La diversidad de opiniones sobre una obra de arte indica que la obra es nueva, compleja y vital. Cuando los críticos difieren, el artista está de acuerdo consigo mismo.
Podemos perdonar a un hombre el haber hecho una cosa útil, en tanto que no la admire. La única disculpa de haber hecho una cosa inútil es admirarla intensamente.
Todo arte es completamente inútil.



CAPITULO I (FRAGMENTO)

“El intenso perfume de las rosas embalsamaba el estudio y, cuando la ligera brisa agitaba los árboles del jardín, entraba, por la puerta abierta, un intenso olor a lilas o el aroma más delicado de las flores rosadas de los espinos.
Lord Henry Wotton, que había consumido ya, según su costumbre, innumerables cigarrillos, vislumbraba, desde el extremo del sofá donde estaba tumbado -tapizado al estilo de las alfombras persas-, el resplandor de las floraciones de un codeso, de dulzura y color de miel, cuyas ramas estremecidas apenas parecían capaces de soportar el peso de una belleza tan deslumbrante como la suya; y, de cuando en cuando, las sombras fantásticas de pájaros en vuelo se deslizaban sobre las largas cortinas de seda india colgadas delante de las inmensas ventanas, produciendo algo así como un efecto japonés, lo que le hacía pensar en los pintores de Tokio, de rostros tan pálidos como el jade, que, por medio de un arte necesariamente inmóvil, tratan de transmitir la sensación de velocidad y de movimiento. El zumbido obstinado de las abejas, abriéndose camino entre el alto césped sin segar, o dando vueltas con monótona insistencia en torno a los polvorientos cuernos dorados de las desordenadas madreselvas, parecían hacer más opresiva la quietud, mientras los ruidos confusos de Londres eran como las notas graves de un órgano lejano.
En el centro de la pieza, sobre un caballete recto, descansaba el retrato de cuerpo entero de un joven de extraordinaria belleza; y, delante, a cierta distancia, estaba sentado el artista en persona, el Basil Hallward cuya repentina desaparición, hace algunos años, tanto conmoviera a la sociedad y diera origen a tan extrañas suposiciones.
Al contemplar la figura apuesta y elegante que con tanta habilidad había reflejado gracias a su arte, una sonrisa de satisfacción, que quizá hubiera podido prolongarse, iluminó su rostro. Pero el artista se incorporó bruscamente y, cerrando los ojos, se cubrió los párpados con los dedos, como si tratara de aprisionar en su cerebro algún extraño sueño del que temiese despertar……”



Oscar Wilde fue condenado a dos años de trabajos forzados acusado de “homosexualidad.” El escándalo producido trajo aparejado su ruina , además del divorcio y la pérdida de todo el prestigio conseguido.
Entre 1895 y 1897, estuvo recluido primero Wandsworth y después en Reading. Durante estos años escribió su famoso poema Balada de la cárcel de Reading y una carta abierta dedicada a Lord Alfred Douglas que recibió el título de De Profundis.

Balada de la cárcel de Reading (fragmento)


"El no vestía su capote escarlata
porque la sangre y el vino son rojos,
y la sangre y el vino estaban en sus manos
cuando le descubrieron con la muerta,
la pobre mujer muera a quién amó,
y asesinó en su lecho
Él caminaba entre los Convictos
con un traje gris raído;
sobre su cabeza llevaba una gorrilla,
y su caminar parecía ligero y animado;
pero jamás vi a un hombre que mirara
al día con tanto anhelo.
Jamás vi a un hombre que mirara
con ojos tan llenos de anhelo
esa pequeña carpa azul
que los prisioneros llaman el cielo,
y cada nube que pasaba a la deriva
con velas de plata.
Yo caminaba, junto a otras almas en pena,
por el interior de otro patio,
y me preguntaba si el hombre había hecho
algo grande o pequeño,
cuando, a mis espaldas, una voz murmuró:
“A ese tipo lo ahorcan”.
¡Dios mío! Los mismos muros de la prisión
parecieron tambalearse repentinamente
y, sobre mi cabeza, el cielo mudó
en un casco de acero candente;
y, aunque yo era un alma en pena,
mi pena no podía sentir.
Sólo sabía qué pensamiento acosado
aceleraba su paso, y por qué
miraba al deslumbrante día
con ojos tan llenos de anhelo:
el hombre había matado aquello que amaba,
y por eso tenía que morir.
Que todos lo oigan:
Si bien cada hombre mata aquello que ama
algunos lo hacen con mirada amarga
algunos con palabra lisonjera.
¡El cobarde lo hace con un beso,
el valiente con una espada!"



De Profundis (fragmento)

" Después de una larga e infructuosa espera, me he decidido a escribirte,
y ello tanto en tu interés como en el mío, pues me repugna pensar que he pasado en la cárcel dos años interminables sin haber recibido de ti una sola línea, una noticia cualquiera: que nada he sabido de ti, fuera de aquello que había de serme doloroso. Nuestra trágica amistad, en extremo lamentable, ha terminado para mí de un modo funesto, y para ti con escándalo público. Empero, el recuerdo de nuestra antigua amistad me abandona raramente, y siento honda tristeza al pensar que mi corazón, antes henchido de amor,
está ya para siempre lleno de maldiciones, amargura y desprecio….”


Oscar Fingal O'Flahertie Wills Wilde



Oscar Wilde dijo alguna vez que “la Naturaleza imita al arte”, sin embargo a veces puede darse lo contrario, como lo demuestran en este caso los integrantes del grupo musical llamado Perpetuum Jazzile cuyas obras son estrictamente ejecutadas a capella.
La imitación de la tormenta , que precede al clásico tema “Africa” de la banda de rock Toto, fue grabada en video durante la edición 2008 del festival Vokal Xtravaganza.